¿Cuándo, cómo y quién?

¡Buenos y lluviosos días! Esperamos que estéis todos lo mejor posible. Nosotros vamos viento
en popa con nuestras investigaciones y búsquedas de noticias para traeros. Hoy nos centraremos
en los datos epidemiológicos, como la incidencia y prevalencia del maltrato a nivel nacional y a
nivel del archipiélago balear; definiremos indicadores de cómo se puede identificar el maltrato y
algunos perfiles comunes de maltratadores.

En la actualidad la esperanza de vida ha incrementado. Con este incremento se produce un crecimiento en el número de personas mayores. Los datos apuntan que hasta al 18.8% (8.764.204 personas de 65 años o más) de la población española tiene 65 años o más registrado en el Instituto Nacional de Estadística (INE) durante el 2017. Pasa lo mismo con la población octogenaria, que representan un 6,1% de la población. En relación con Europa, España es uno de los principales países envejecidos, junto con Alemania, Italia, o Reino Unido.

El maltrato en el anciano es una realidad a la que cada vez se enfrentan con mayor frecuencia los profesionales sanitarios. Según datos publicados por el National Center on Elder Abuse (NCEA), la International Network for the Prevention of Elder Abuse (INPEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 5-6% de los ancianos vive situaciones de violencia doméstica y un 10%, violencia institucional, de los cuales solo uno de cada 5 es conocido (fenómeno del iceberg).

Según la OMS expone varios puntos sobre este tema tan actual:
  • En el último año, aproximadamente 1 de cada 6 personas mayores de 60 años sufrieron algún tipo de abuso en entornos comunitarios
  • Las tasas de maltrato a personas mayores son altas en instituciones como residencias de ancianos y centros de atención de larga duración: dos de cada tres trabajadores de estas instituciones indican haber infligido malos tratos en el último año.
  • Se prevé un aumento del problema por el envejecimiento de la población en muchos países.
  • La población mundial de mayores de 60 años se duplicará con creces, de 900 millones en 2015 a unos 2000 millones en 2050.

Hay tan pocos datos por el hecho de que es un tema tan frágil y los caso que se han dado son muy pocos por lo que en realidad se dan. Aún así hay varios estudios que se han hecho en relación con las tasas de abuso en España comparándolo con otros países.

Aquí os dejamos algunos estudios realizados en España sobre la prevalencia y la incidencia; y a continuación, una tabla que expone los diferentes tipos de maltrato mas comunes según el país.



Como todos sabemos, el maltrato puede tener lugar en diferentes ámbitos, como puede ser el domicilio, en una institución pública, en el ámbito estructural o social. Para poder frenarlo, es vital poder identificarlo correctamente. Aquí os dejamos unos puntos claves para poder hacerlo:

Indicadores de maltrato o violencia física → en este apartado es frecuente encontrar quejas de
agresiones físicas, caídas y lesiones que no se explican, lesiones en la piel cómo cortes, quemaduras
o hematomas, signos de desnutrición o deshidratación ajenos a la enfermedad, falta de higiene de la
persona o una higiene deficiente y la búsqueda de atención sanitaria en diferentes profesionales o
diversos centros de atención sanitaria.

Indicadores de maltrato o violencia psicológica → es frecuente encontrar actitudes temorosas,
signos de confusión o resignación. También es habitual que las personas sean más pasivas,
muestran signos de retraimiento o de depresión así cómo signos de indefensión o dificultades para
hablar en abierto. También suelen evitar el contacto físico con él cuidador y del contacto visual o de
la comunicación verbal. Además, cabe destacar que la persona mayor es dejada de lado por el resto
de personas del entorno.

Indicadores de maltrato o violencia sexual → las personas suelen quejarse de agresiones sexuales
o conductas secuales qué no coindicen con las habituales. Suelen darse cambios inexplicables en la
conducta, cómo agresividad, retraimiento o autolisis y presentan quejas frecuentes de dolores
abdominales, hemorragias vaginales o anales inexplicables.  En consecuencia, también suele haber
infecciones genitales de repetición o infecciones de transmisión sexual o hematomas alrededor de las
zonas genitales.

Indicadores de maltrato o violencia económica → suele retirarse el dinero de manera irregular o
incompatible con los medios de la persona. Los cambios de testamento también son frecuentes así
cómo la falta de bienes y propiedades. Se deteriora el nivel de vida de la persona, pierde joyas de
manera repentina y se realizan movimientos sospechosos en la cuenta bancaria de la persona mayor.
Además, es relevante remarcar que la persona mayor puede presentar déficit de comodidades
aunque tiene recursos para permitírselo.  

Indicadores de maltrato por negligencia → la persona manifiesta quejas de abandono o falta de
atención por parte de la persona que se en cuenta a su cargo. Hay signos de malnutrición y/o
deshidratación y una falta de higiene corporal. La educación puede ser excesiva o insuficiente y
pueden aparecer úlceras por presión. También se puede agudizar las patologías previas y haber
una hipotermia o una hipertermia. 

Indicadores asociados a la persona cuidadora → la persona parece cansada o estresada,
preocupada por la persona mayor o que el resulta indiferente. El cuidador culpa a la persona mayor
de determinados actor, como por ejemplo, la incontinencia. El mayor muestra una conducta agresiva
y el cuidador lo trata cómo si fuera un niño o bien de forma inhumana. Normalmente la persona
cuidadora tiene antecedentes de abuso de sustancias psicoactivas o de haber ejercido violencia otras
veces y suele negarse a tener una conversación a solas con él mayor mostrando una actitud defensiva
y hostil.


A la hora de detectar el maltrato podemos realizar una serie de preguntas propuestas por el
“PROTOCOL MARC  PER A UN ABORDATGE COORDINAT  DE LES SITUACIONS DE
MALTRACTAMENT  VERS LES PERSONES GRANS”:


En caso de que haya sospecha de maltrato hacia una persona mayor, hay que ponerse en contacto
con los Servicios Sociales de Atención Básica para realizar una valoración inicial del caso para
confirmar o descartar la sospecha de maltrato. 

Aún así, es difícil detectar el maltrato, pero puede haber ocasiones en las que además haya barreras
para evitar que este tipo de comportamientos se puedan descubrir y poner solución. Parte de estas
barreras las puede poner la propia víctima, el cuidador, los familiares y/o amigos, los profesionales de
la comunidad, estructurales y de la sociedad y la cultura:

  • Barreras por parte de la víctima → muchas veces la víctima nos encontraremos qué lo va a negar, muchas veces minimizando el problema, ya sea por miedo, dependencia o vergüenza, así cómo culpa o los diferentes sistemas de creencias en los que se basa su cultura. Además, el mal estado de salud o cognitivo y el desconocimiento de la situación o derechos hace que todo esto sea mucho más difícil. 
  • Barreras por parte del maltratador → en numerosas ocasiones el maltratador puede negarse a ser evaluado por la víctima o a poner en marcha el protocolo de intervención. Además, es frecuente que este tipo de personas sometan a un aislamiento social a su víctima para que no llegue a oídos de nadie los actos que se están llevando a cabo. 
  • Barreras por parte de familiares y/o amigos → el desconocimiento es habitual por parte de los familiares y este hecho y la falta de conocimiento en cuanto a cómo se debe actuar antes una situación así muchas veces hace que no se clasifique cómo abuso, maltrato o negligencia y no se denuncie. 
  • Barreras por parte de los profesionales de la comunidad → muchas veces hasta los mismos profesionales desconocen las situaciones y tienen temor a las posibles represalias por lo que no se denuncia. 
Además, en ocasiones también se confunden los signos y síntomas del maltrato con los
del envejecimiento o la enfermedad física y/o mental.

En este último apartado, vamos a definir algunos factores que predisponen a la hora de identificar
agresores.
El informe del Maltrato de personas mayores en la familia en España, por el Centro Reina Sofía
establece una serie de factores de riesgo:

SEXO: las mujeres son responsables de casos de negligencia, y los hombres son responsables de
formas mas extremas de maltrato (fisico y sexual)
AISLAMIENTO SOCIAL: existen investigaciones que apuntan a las carencias sociales como causas
del inicio del abuso.
DEPENDENCIA ECONÓMICA: en un gran número de casos, los agresores dependen de su víctima
para la vivienda, transporte y manutención.
PSICOPATOLOGIA: los agresores de mayores presentan problemas psicológicos y abuso de
sustancias.
RELACIÓN CON LA VÍCTIMA: investigaciones realizadas han hallado que los porcentajes de hijos
como agresores están entre el 38-53%, y otras han encontrado que la pareja de la víctima es el
agresor (42-48%).
ESTRÉS: hay evidencia abrumadora de que el estrés de ser cuidador/a principal de una persona
mayor conlleva a situaciones de maltrato.

Como vemos, los agresores no se ciñen a un solo perfil común, pues no tiene fácil detección. 

Nos parece de lo más importante saber algunas señas de maltrato para poder pararlo
en cuanto antes, y por eso estamos realizando este trabajo de investigación: para poder
juntar información imprescindible para detectar y detener el maltrato en personas mayores.

¡Os deseamos feliz resto de semana!

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